Pido perdón si me pongo a hablar de farándula disfrazada de política. En los últimos meses, nos hemos acostumbrado a recibir noticias sobre la política en nuestro país casi a diario, la mayoría de estas protagonizadas por Pedro Castillo y Keiko Fujimori desde se dieron los resultados de la primera vuelta. Hoy, mientras esperamos las “sorpresas” que prometió el presidente Castillo, nos encontramos con una noticia vergonzosa de verdad. La congresista Roselli Aramuz, integrante de la bancada de Avanza País, fue grabada mientras era parte de una reunión social en la que ella era la “homenajeada”. Justo hoy Youtube me recomendó un video del programa La Función de la Palabra de Marco Aurelio Denegri en el que él le dice mariconada al hecho de no aceptar un error. Entonces, cómo se le podría llamar al hecho de que una esta congresista no acepte su culpa excusándose en la “flexibilidad de la norma” y en argumentos tan tontos como “mis amigos me organizaron una reunión”, como si la eso le restara responsabilidad. Chancarla sería muy innecesario, pero sí condenar, del punto del que se vea, el actuar de la congresista Aramuz. Todo, desde su asistencia al evento, no tanto por ser una autoridad y debería dar el ejemplo (porque las buenas acciones difícilmente la gente las nota, me incluyo), sino por su básica condición de ciudadana; y, por supuesto, la poca sangre en la cara que tiene para decir que “todos los restaurantes” tienen reservas y que está permitido, que ella no lo organizó, que la gente hace lo mismo, que había dejado su bebida en la mesa y por eso estaba sin mascarilla, y la separación cobarde que hace entre la legalidad y la moralidad, después de ser parte de los que vociferan en el hemiciclo esa palabra maldita: “INCAPACIDAD MORAL”. ¿Qué? ¿Solo a los terroristas se les beta? Pero claro que no. Que sus adversarios hayan sido acusados o investigados por temas relacionados al terrorismo, no le da piso para justificar una acción tan despreciable: No haber, al menos, aceptado el error. ¿Qué hubiera pasado si encontraban a Castillo en una reunión? ¿Cuántas comisiones investigadoras del Congreso habrían abierto? Ninguno acto justifica al otro, pero la relación está en la poca autoridad que le podría quedar para hablar de moralidad. Buen inicio de gestión, buen inicio de semana.

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