Como siempre, la prensa puede exagerar un poco, no me parece discriminación.
El presidente del bicentenario, Pedro Castillo, tuvo una reunión en el Congreso de la República, una de las materias que se trató en esta fue la Presidencia de la Comisión de Educación, polémica, ya que algunos congresistas lo tomaron como intromisión del Ejecutivo en el Legislativo, además de temas protocolares (sobre la pandemia, voto de confianza y economía). El presidente quería que su bancada sea la que presida esta comisión, ya que el oficialismo se relaciona mucho con el rubro magisterial. Esta reunión, más que un apacible encuentro, fue una nueva metáfora que resume esta tensión y rechazo por parte del Congreso hacia el Ejecutivo, más precisamente hacia el presidente: La presidenta del Congreso de la República, que días antes dejó plantado al expresidente Francisco Sagasti, le hace un nuevo desaire al Ejecutivo mediante su indiferente saludo al presidente Pedro Castillo.
Sé que es difícil notar la discriminación si esta no es directa y violenta, a través de insultos o portazos en la cara, pero la indiferencia también podría explicarse como discriminación latente. Este mal gesto (el saludo con el codo, distante y soso, por parte de Maricarmen Alva) no me parece que sea un acto que forme parte de este espectro que tanto nos divide en este país tan diverso y rico. A mí me parece más, como ya dije, una “sacada de lengua” al Ejecutivo, enarbola más esta rivalidad que el Congreso, desde antes de la juramentación del mandatario, ya había anticipado. Lo veo como un hambre de poder de esta señora. Lo veo más como una desesperación porque ocurra lo que parece inminente: la vacancia, ya que ella sería la primera en la lista en caso Dina Boluarte renuncie o también sea vacada. Es un gesto que viene por parte de toda la derecha, un apretón de manos muy tardío en el que se “felicita” a regañadientes al vencedor de la contienda electoral. La derecha, representada en esa mano restrictiva de Alva, le da un revés al Ejecutivo, pero uno muy inofensivo, más parece un autogol. Es un golpe bajo que al pueblo no le ha gustado, muy contrario a mucho de lo que la derecha ha venido balbuceando a través de sus canales masivos de difusión. Pedro Castillo no debería caer en este juego de niños. Podría dar declaraciones que no le convengan, ya sabemos que no es el más docto con la palabra. Y él en sí mismo es un gesto, uno muy representativo. Este presidente representa a gente que no le importan estas peleítas, hay problemas más importantes de los que hablar. Señor presidente, no pise el palito.

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