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Donnarumma: el portero que debutó siendo niño y que, con 22 años, ya sacó campeón a su país

todayjulio 25, 2021 168 1 5

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11 de Julio del 2021. Las gradas de Wembley yacían enmudecidas. Italianos e ingleses en la mitad de la cancha aspiraban aire con partículas de nervios y una electricidad paralizante. El último penal de la tanda decisiva pondría cara a cara a Bukayo Saka y Gianluigi Donnaruma. Mirada contra mirada. Olfato ofensivo contra defensivo. La Eurocopa, título que los “neoazurros” no levantaban desde hace 58 años atrás y los ingleses jamás habían gozado, estaba en juego. De pronto, el silbato del juez sonó. La caminata de Saka comenzaba. El balón iba a ir a la derecha. Sin embargo, el contemplar frío del nuevo portero del Paris Saint Germain hacia el balón fue suficiente para que las yemas de sus manos atajen el disparo. Inmediatamente,  la emoción de los hinchas italianos estremecía el estadio. Y pese a la victoria, Donnarumma se quedó inicialmente encerrado en el globo de la serenidad: no sabía qué estaba pasando, si verdaderamenta eran campeones. Después, Gianluigi se unió al grito de gloria con sus compañeros, pero que también refleja lo que ha sido su carrera: un ascenso descomunal que lo catapulta, con 22 años, a la lista de los mejores guardametas a nivel mundial y que ambicia gloria por doquier.

En octubre del 2015, Donnaruma pisaría por primera vez el césped del estadio San Siro junto al primer equipo. Jugaba el Milan contra el Sassuolo por la Serie A. El técnico, Sinisa Mihajlovic, se decantó por él y sus 16 años, ya que Diego López, el titular, había recibido 14 goles en 8 partidos. Entonces, era hora que Gianluigi se ponga los guantes y se parase bajo los tres palos siendo un niño. Sin embargo, a pasos agigantados ya había iniciado en el recorrido del fútbol. “Gianluigi ya era un gigante de pequeñito. Es de 1999, pero siempre jugó con los del 97. Recuerdo que los rivales nos pedían constantemente su ficha. Creían que la habíamos falsificado y que Gianluigi era mayor que ellos. No se creían que fuese tan bueno con esa edad”, menciona Ciro Amure, presidente del Club Napoli Castellamare, el cual es el equipo en el que se formó Gianluigi y su hermano, también portero, Antonio Donnarumma. Aquella tarde terminaría con el  2-1 a favor de los «rossoneros», pero iniciaría una expectante y dura carrera para «Gigetto», llamado así por Mihajlovic. Pasaron las semanas y su nombre recorrió las portadas de los más importantes medios a nivel mundial, catalogándolo como promesa. Al año siguiente, tapó el penal decisivo a Paulo Dybala en la Supercopa Italiana donde se enfrentaban la Juventus y el AC Milan, y le otorgó el título a los segundos. Partido a partido, empezó a tomar experiencia, pero parte de ella también la conforma los errores. Mostraba ciertos descuidos o malas tomas de decisiones que devenían en el castigo de la prensa e hinchada. Sin embargo, se autoanimaba, se paraba del verde, tomaba el balón y deseaba que el juego se reiniciara: actitud pura. Los técnicos que lo tuvieron en sus filas- siempre en el Milán, cuya situación con el paso de las temporadas era complicada y aclamaba varios cambios de entrenador- nunca lo removieron del titularato. El niño se había adueñado del arco de uno de los equipos con más historia en el fútbol y su nombre empezó a sonar más fuerte.

La suerte del joven portero se llenó de una tempestad maliciosa de parte de la fanaticada “rossonera” y no necesariamente fue por temas estrictamente deportivos. En principio, la endeble administración del AC Milan quiso obligar a todo costo la continuidad de Donnaruma, amenazándolo con truncarle la carrera si no lo hacía, como señaló Mino Raiola, agente del jugador. Pero ese no fue el único detonante de los altercados contra el guardameta. Esta incertidumbre hizo que sectores de la hinchada lo comenzaran a ubicar en el terreno de la codicia y avaricia, pilares que en un niño de 17 años, en ese entonces, no existían. Durante mediados del 2017, en un partido entre Dinamarca e Italia por la Eurocopa Sub 21, los billetes comenzaron a caer a la portería defendida por Donnarumma. Confundido, incitado, presionado, vio que aparentemente eran hinchas milanistas los que lo estaban crucificando por su indecisión sobre la renovación. “Dollaruma” decía cada una de las pancartas en las gradas de aquel día y Gianluigi sucumbía ante la acidez de las críticas. ¿Cómo tomar una decisión apropiada y correcta tan importante bajo la presión de quienes ni siquiera tienen empatía con uno mismo? El trayecto futbolístico de ese año sería una tumba de momentos duros para él. En diciembre del 2017, en un duelo por la Copa Italia entre el Milan y el Hellas Verona, fue doloroso para Gianluigi voltear detrás suyo en el campo, pues se topaba con una ola de airados reclamos por la fanaticada. De repente, las lágrimas se desbordaron por su rostro y la tranquilidad se desmontaba de su ser. Fue así como Leonardo Bonucci, en reitaradas ocasiones, fue quien levantó los ánimos de Donnarumma y chocó su cabeza contra la de él para hacerle saber que era mucho más fuerte que todos lo que decían sobre su reputación. 

Los años pasaban y se convertía en el muro del equipo «rossonero». Los hinchas lo comenzaban a querer más y Gianluigi se convertía en una pieza importante para el fútbol italiano. Y en la selección nacional también tendría un fugaz despegue, ya que sería el portero más joven en debutar con la mayor con tan solo 17 años, 6 meses y y ocho días de edad. Cuando Gianlugi Buffon se retiró de la “neoazurra”, Donnarumma saltó a la titularidad de aquel puesto que históricamente se ha caracterizado por sus representantes de jerarquía. Pasaron meses y años, y Gianluigi se encargaría de asumir dicho reto importante, más aún, en tiempos de crisis. Ello se había acentuado más con el fracaso del mundial de Rusia 2018, donde el combinado italiano no pudo clasificar. Entonces, la renovación e inserción de valores nuevos, jóvenes y con carácter para defender la camiseta de la tetracampeona del mundo era urgente. Así es como, de la mano de Roberto Mancini  como entrenador, ex mundialista con Italia, Donnarumma tendría más rodaje y dio fruto a sus buenas actuaciones. Llegó el 2021 y la Eurocopa realizada sería un hito más que histórico en el que el, ya con 22 años, Gianluigi mostraría una solvencia guerrera. La solidez del conjunto italiano ayudó a que su arco no sufra apuros en las primeras instancias del torneo, y que la valla de Donnarumma sea la primera en una fase de la Eurocopa que no haya recibido un solo gol. En los cuartos de final, los intentos de los atacantes belgas no alcanzaron para batir su valla y avisaba a los contricantes de las últimas instancias que sería nada fácil vencerlo. Las semifinales entre Italia y España regalaron una tanda de penales con toneladas de emoción. Sin embargo, la intuición de «Gigetto» adivinó la dirección del disparo de Alvaro Morata y sacó el boleto a la final. Finalmente, el duelo ante los ingleses culminaría con los remates desde los doces pases nuevamente y el flamante fichaje del Paris Saint Germain no dejó que Jadon Sancho y Buyako Saka la manden al fondo de la red. Así, Donnarumma prácticamente posó sus manos sobre la copa y la levantó con todo el grito de furia junto a su país, que hoy en día no lo considera más una promesa, sino un futuro referente. Y la cereza del pastel fue la más sublime para sus palmarés: fue elegido mejor jugador del torneo.

A pesar del gol frío siempre mandamos el partido y luego estaba Gigio en los penaltis. ¡Pasamos de Gigi (Buffon) a Gigio (Donnarumma)!”, fueron las palabras de Giorgio Chiellini tras la final. Y son tan importantes para poder ratificar que el nivel de Donnarumma, en el Milan e Italia, ha recorrido una pista llena de desafíos de la que pocos a su edad han salido con tanto éxito como él. De este modo, solo la constancia y el empeño seguirá catapultando su carrera con los logros que viene consiguiendo. Francia será su próxima parada y la competencia no será simple, pero su talento innato y con un alto potencial le darán las mejores armas para lo que viene. 

Written by: Johan Dianderas

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