Opinión: Johan Dianderas
En los últimos días, la expectativa por la inminente partida de Killian Mbappé del Paris Saint Germain ha crecido inmensamente. El jugador campeón del mundo con Francia en el 2018 no ocultaba su deseo de dejar tierras parisinas en busca del vendaval de retos que podría hallar en el Real Madrid. Sin embargo, la obsesión de los dirigentes del PSG ha podido más y están usando todas las armas posibles para obstruir el traspaso, desde declaraciones de rechazo hasta la exigencia económica. Y ver cómo el club de Nasser Al-Khelaifi, uno de los más multimillonarios entes del planeta, trata de colocar barreras codiciosas a un jugador que claramente quiere irse, es una mala imagen que no construye, sino destruye su reputación.

La Ligue 1, un patio en el que Mbappé ha bailado a su ritmo por 6 años
Siempre se recordará la temporada 2016-2017 por el vendaval rojiblanco que significaba el Mónaco de ese entonces, con grandes figuras como Radamel Falcao, Mendy, Bakayoko, Bernardo Silva, etc. Con 17 años, mostrando un rostro cuya picardía viajaba a sus piernas, Killian Mbappé Lotin empezó a destellar habilidad y rapidez con sus veloces desbordes y una letalidad de cara al arco diferente. Es así como después de haber comandado la mejor temporada del Mónaco en los últimos años (campeón de la liga francesa y semifinales de Champions), decidió seguir su recorrido futbolístico en el París Saint Germain, que abonó 180 millones de euros. Desde ese entonces, la historia de Mbappé escaló la montaña del éxito a su corta edad: hoy en día, tiene 160 goles entre el PSG y Mónaco en todas las competiciones, 4 ligas, 3 copas de Francia, 2 copas de la liga y 3 Supercopas de Francia. En suma, sus 27 goles en la Champions League y el ser el máximo tercer goleador del PSG ratifican su jerarquía que ha logrado consolidar. Es así como el delantero ha sido la pieza francesa que más ha brillado y no deja de romper sus límites. Sin embargo, ¿la misma Ligue 1 es el techo de su categoría?, ¿querrá saltar a un destino donde el rigor suba y se exija más?

Era hoy, Ramón: La mira de Mbappé siempre estuvo en lo alto
“Si quieres los máximos honores, tendrás que dejar el PSG tarde o temprano. No importa lo que hagas en París, será bueno, pero siempre tendrás a alguien que diga ‘fuiste bueno en el PSG, pero esto fue solo Francia”, ratificaba Nicolas Anelka, ex delantero del PSG y la selección francesa hace 2 meses. Paradójicamente, estos últimos días, donde las redes sociales han colapsado por los rimbombantes traspasos de futbolistas, han hecho cumplir este panorama: Mbappé no migra a una cualquiera, él va por ser el rey del fútbol español. Por años, se había rumoreado que el Real Madrid, el club más ganador de Europa con 13 Champions League, era la cúspide del placer futbolístico para Mbappé. Josep Pedrerol, periodista español de “El Chiringuito de Jugones”, uno de los programas deportivos más populares del mundo, afirmaba a finales del año pasado que su inclinación madridista descartaba algún futuro en el FC Barcelona. De este modo, un posible arribo a una liga más competitiva y a un club con mayor historia no debe parecer extraño a la opinión pública, pues la ambición de “Pelesinho” es más que clara. Así, teniendo en sus filas a un jugador competitivo y candidato al Balón de Oro en un pronto futuro, si Mbappé rinde en el césped del Parque de los Príncipes, ¿qué puede explicar la pataleta de los dirigentes del PSG?

Las cosas no siempre serán color de rosa: las figuritas del PSG tienen caducidad
Thierry Henry, uno de los delanteros más exitosos que salieron de Francia y que dejó huella en los equipos más importantes de Europa, tiene palabra autorizada para evaluar el presente de Mbappé. “La realidad es que sigue en el PSG, entrenando, caminando, corriendo y creando oportunidades para sus compañeros. Marca goles y es un jugador que respetará su contrato. No está haciendo nada malo y ha estado respondiendo en el campo, por lo que deberían estar satisfechos”. Sin lugar a dudas, las primeras 2 fechas de la Ligue 1, donde Mbappé marcó 2 goles, muestran que el delantero galo sigue rindiendo pese a su evidente posición sobre su futuro. ¿Por qué Mauricio Pochettino lo sacó del último duelo ante el Brest al medio tiempo? La necesidad de hacerlo solo se puede explicar con decisiones que vienen de arriba, de la directiva. Notablemente, hay un ardor que Leonardo Nascimiento y Nasser Al-Khelaifi, máximos dirigentes del Paris Saint Germain, no toleran, pues deseaban ver a su “figurita” jugar con Neymar y Messi. El Real Madrid ha ofrecido 160 millones de euros al PSG; sin embargo, el cuadro parisino ha rechazado dicha enorme suma, pidiendo 220 millones, casi la misma cantidad que le costó Neymar en el 2017. «Si Mbappé quiere irse, se irá, pero con nuestras condiciones», fueron las caprichosas palabras de Leonardo, cuyo club se nutre anualmente de los petrodólares de las empresas cataríes y, por tanto, no sufren de dificultades económicas. No es una casualidad que hace dos semanas halla fichado al máximo astro del fútbol, Lionel Messi. Por ello, el jaque mate quiere dar el PSG solo es una jugada ridícula que daña lo que Mbappé anhela.

Un día el PSG tiene a Keylor Navas, el mejor portero de la historia del PSG, y traes a Donnarumma. Otro día es el aniversario del club y no colocas al máximo artillero, Edinson Cavani, en la foto de veneración a las leyendas parisinas. Otro día traes al mejor jugador del mundo, Messi, y quieres retener a como dé lugar a Mbappé, que ya ha hecho suficiente historia en una liga que no considera la mejor del mundo. ¿Cómo se llama la historia? La patraña codiciosa de la dirigencia más incomprensible en el fútbol. A disfrutar de las nuevas y prestigiosas cartas del plantel, a las que se presentaron con bombos y platillos en el Parque de los Príncipes, pero Mbappé no peca si quiere buscar más nivel en el club de sus sueños: el Real Madrid. Así que a llorar al río, dirigentes.
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