Redactado por: Diego Zapata
Con un solitario tanto, el Barcelona le ganó al Dinamo de Kiev en un partido que, por un lado, los mantiene con las esperanzas de clasificar a octavos de final en la Champions League y, por el otro, evidencia sus carencias tácticas. Con esta victoria, el Barça se mantiene en el tercer lugar del grupo E y depende de sí mismo para escalar a posiciones de clasificación. A continuación, conoce todo lo sucedido en el partido y las sensaciones finales.
Un gol espejo del partido
Como ya se va haciendo costumbre, el equipo dirigido por Koeman metió hasta 26 centros en todo el partido. Ante un equipo como el Dinamo, sin una defensa sólida, evidentemente, alguno debía conectar. Y fue así. En el minuto 36, Piqué fue el encargado de marcar el solitario gol con un remate atípico para la historia del cuadro culé. Centro de Jordi Alba y zapatazo del defensa central, mientras caía. Así, el Barcelona se adelantaba en el marcador, pero sin demostrar capacidad alguna para revertir su situación. Solo logró 3 remates directos al arco frente a un Dinamo que no fue capaz ni de defender, sólidamente, ni de conectar pases en los últimos metros de la cancha salvo en los 30 minutos finales. El Barça no demostró ser más que el Benfica y, mucho menos, estar a la altura del Bayern de Múnich.
Incertidumbre constante
Con la influencia del gol, Piqué fue elegido el mejor del partido. ¿Merecido? Sí, pero por el nivel del equipo blaugrana y del rival. El mejor estaba siendo Sergiño Dest, jugando como extremo puro, pues solo se dedicaba a la parte ofensiva del equipo. Desequilibrante y regateador, intentó pasar las líneas defensivas que había implantado el Dinamo. No obstante, se fue apagando con el paso de los minutos, pues el equipo se dedicó más a los centros. Asimismo, como no se dedicó a defender, no estuvo expuesto ya que la defensa culé, descoordinada desde el minuto 1, aún con superioridad numérica en muchas ocasiones, no terminaba de cerrar los ataques rivales. De hecho, fueron ellos, con errores no forzados, quienes lo hacían. Y, por último, otro de los problemas del Barça es la poca intensidad en el juego. Al Dinamo le bastó meter 2 líneas defensivas de 4 jugadores para neutralizar al Barcelona. Por un momento, Dest fue capaz de romper el bloque defensivo hasta que bajo el ritmo. Desde ese momento, hasta la entrada de Coutinho y Ansu Fati, no lograron conectar pases para mover al rival y generar espacios. Inclusive, con la entrada de los suplentes, la situación no mejoró hasta que el Dinamo decidió salir a buscar el empate.
Sin dudas, un escenario de incertidumbre para el Barcelona. Ganar les ha significado una esperanza de seguir con vida en la Champions League y no llegar a disputar la Liga de Europa. Sin embargo, la dinámica del equipo puede camuflarse por el resultadísmo peligroso.
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