Redactado por: Diego Zapata
Miércoles 8 de diciembre. Allianz Arena, Múnich. Los blaugranas fracasaron en su intento de derrotar a la ‘locomotora’ alemana y quedan eliminados de los octavos de final de la Liga de Campeones. A continuación, un breve resumen de este capítulo oscuro que hará jugar a los culés la Europa League tras 17 años.

Desde el minuto 22, los de Xavi sabían que sus únicas opciones pasaban por sí mismos, pues Gilberto anotaba el segundo gol para el Benfica y pasaba al equipo culé en la clasificación. Incertidumbre, nervios y desesperación se notó en el Barça. Trataban de pasar el bloque férreo, pero siempre con el cuidado de las contras certeras por parte de los alemanes; hasta el minuto 34. Una transición efímera, de solo dos pases, dejó a Lewandowski en el lateral izquierdo del área en frente de Piqué. Sin mucho esfuerzo, se las arregló para plumificar el balón a la cabeza de Müller, que venía decidido al segundo palo, y este marcó el primer gol para los bávaros.

Y la tormenta acababa de empezar. ¿Qué puede ser peor que encajar el primer gol? ¿El segundo? Sí, pero más desmotivador es recibir otro tanto en ‘complicidad’ de tu propio jugador. Lamentablemente, este fue el caso del portero Ter Stegen. El Bayern ya dominaba el encuentro y se jugaba a su ritmo. En el minuto 43, una irrupción de Coman, que acabó por el centro del campo, dejaba a Leroy Sané fuera del área con tiempo y espacio para disparar. Y así fue. Sacó un disparo abusivo, en palabras de uno de los comentaristas, que Ter Stegen trató de atajar con una sola mano blanda. Impactó con el balón, que no iba esquinado, pero el disparo fue más fuerte y terminó por vencer al guardameta. Era el 2 a 0. Se acabó el primer tiempo.

En la segunda mitad, el Bayern bajó el ritmo y, aún así, el Barça no pudo crear ocasiones claras. Llegó el tercero en manos del joven Musiala y, por si no quedaba claro, el partido estaba sentenciado. En el minuto 62, el Barcelona necesitaba 4 goles para revertir la penosa situación.
Finalizó el encuentro y los culés, ahora, deberán afrontar su realidad con el mayor optimismo posible. A diferencia de otros partidos, hoy, se vio un equipo comprometido con la presión, con actitud y, sobre todo, que sabe a qué quiere jugar; una realidad muy diferente hasta hace unos meses atrás. Lamentablemente, este cambio llegó muy tarde y el margen de error era poco.

Les queda afrontar la Europa League y tratar de meterse dentro de los cuatro primeros de la liga española para asegurar su participación en la máxima competición europea el año siguiente.
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